Hoy me levante temprano. Cosa que es totalmente sorpresiva considerando el nuevo cambio de horario. Me levante con ganas de hacer mate. Pero cuando llegue a la cocina me dio fiaca. Recorde a mi madre, hoy a dos años ya de su desaparicion de esta faz terrenal, ella se levantaba y antes de ir al baño, ponia la pava al fuego para los primeros mates…
Cuando trabajaba de mañana, solia pedirme que le calentara el agua asi no tenia que hacerlo ella. Le preparaba todo bien temprano antes de irme y se lo dejaba en la mesa de luz… Bendito el termo, o no tanto, la pobre cuando se despertaba tenia que calentar otra vez, porque la temperatura no se mantenia.
No se por que motivo hoy recuerdo esos momentos. Tengo la vision nublada en su memoria, y de su blog rescato algo que hemos leido mas de una vez, pero que nunca esta de mas compartir.
Rummy
El mate
El mate no es una bebida, corazones de otro
barrio. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.
Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate
porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como
rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión.Te hace conversar si estás con alguien, y te hace
pensar cuando estás sola. Cuando llega alguien a tu
casa la primera frase es “hola” y las segunda “¿unos
mates?”. Esto pasa en todas las casas. En la de los
ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres
charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o
inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y
entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin
discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales
ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los
verdugos. Los buenos y los hijos de puta. Cuando
tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide.Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten
grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un
esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se
te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los
años, elegirán si tomarlo amargo,dulce, muy caliente,
tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un
chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por
primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta,
cuando no hay confianza:
¿Dulce o amargo?
El otro responde: -Como tomes vos. Los teclados de
Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba
es lo único que hay siempre, en todas las casas.
Siempre.
Con inflación, con hambre, con militares, con
democracia, con cualquiera de nuestras pestes y
maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un
vecino tiene y te Da. La yerba no se le niega a
nadie. Éste es el único país del mundo en donde la
decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un
hombre ocurre un día en particular. Nada de
pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir
lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la
necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.
No es casualidad. No es porque sí. El día que un
chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin
que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha
descubierto que tiene alma.
O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo:
pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos
acordamos del día en que tomamos por primera vez un
mate solos. Pero debe haber sido un día importante
para cada uno. Por adentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una
demostración de valores…Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque
la charla es buena, la charla, no el mate. Es el
respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos
hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la
sinceridad para decir:
basta, cambiá la yerba! Es el compañerismo hecho
momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el
cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente,
no? Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es
la generosidad de dar hasta el final.Es la
hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno
por uno. Es la obligación de decir “gracias”, al
menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin
mayores pretensiones que compartir. Ahora vos sabes,
un mate no es sólo un mate…
Calentas el agua??